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Falla con Éxito

Contenido del curso

Aprendizaje total: 30 lecciones / 5 exámenes Duración: 10 semanas

Emoción(Sentimiento)

Emoción(Sentimiento).

¿Qué es una emoción?.

Una emoción es el motor o la antesala de nuestra conducta. La emoción surge a raíz del pensamiento que hayamos tenido. El sentido de esta emoción (si nos produce malestar o bienestar), como ya hemos explicado, va a depender de si el pensamiento ha sido evolutivo o antievolutivo.

Identifica tus emociones.

Debemos aprender a identificar nuestras emociones. Para ello, debemos emplearlas como una señal, una alarma, que nos está alertando de algo que está sucediendo dentro. Para esto, hay que tener claros una serie de puntos:

  1.  No se pueden captar todos los pensamientos pero sí cómo te estás sintiendo. La emoción te comunica el pensamiento que tienes. El sentimiento depende de la interpretación de la emoción.
  2.  Para poder adiestrar tus emociones, debes tener muy presente la regla de la triple A:
    • Adquirir responsabilidad de lo que te acontece.
    • Asumir el compromiso de abordar el proceso de cambio.
    • Aprendizaje/disciplina para incorporar los nuevos hábitos y empadronamiento de los mismos.
  3.  Debes plantearte las siguientes preguntas:
    •  ¿Qué sucede?
    •  ¿Cómo afecta a mi bienestar?
    •  ¿Qué recuerdos tengo?

Tipos de emociones.

Existen diferentes maneras de clasificar las emociones, en función de los criterios que se quieran adoptar. Una de esas tipologías es la que permite clasificar a las emociones en:

  1.  Emociones básicas o primarias: son aquellas que surgen de procesos adaptativos. Aparecieron como respuesta de la mente de los seres vivos para facilitar su supervivencia en ambientes adversos. El ser humano las ha adquirido fruto de la evolución y aparecen en los primeros meses de vida. Éstas son:
    1. Miedo: estado de alerta que produce angustia e inseguridad por presencia, real o imaginaria, de una amenaza.
    2. Sorpresa: estado de desconcierto o asombro que produce algo imprevisto o raro.
    3. Aversión: sensación de asco o rechazo hacia algo.
    4. Ira: sentimiento de enfado que nos provoca rabia, furia, resentimiento.
    5. Alegría: sentimiento que nos provoca una sensación de bienestar, de euforia, de satisfacción.
    6. Tristeza: Sentimiento que nos provoca pesadumbre.
  2. Emociones complejas o secundarias: son aquellas aprendidas en los primeros años de vida y se relacionan con la autoevaluación y la conducta moral. Surgen de las emociones básicas y requieren de un nivel de autoconsciencia (consciencia de uno mismo). Estas emociones están ligadas a la evaluación de los demás sobre nuestra persona (a lo que piensan los demás de nosotros) y van enfocadas a mantener unos valores impuestos por la sociedad, no por uno mismo. Las más destacables son:
    1. Orgullo: provoca satisfacción personal por algo que tiene que ver con uno mismo y que se considera valioso.
    2. Vergüenza: sentimiento que surge cuando se piensa que la acción llevada a cabo o el fallo cometido es degradante o deshonroso.
    3. Culpa: sentimiento que se tiene cuando tras una conducta determinada o fallo cometido se piensa que se ha dañado a los demás y existe una exagerada responsabilidad por intentar reparar el daño causado o que se cree que se ha provocado.

¿Para qué sirven las emociones?.

Las emociones son nuestras mejores amigas, ya que nos comunican con certeza lo que está sucediendo. Podemos decir que son una luz interna, y esta luz puede ser identificada, (por ejemplo), con el color rojo (si nos produce ira, rencor, miedo, etc.) o con el verde (si nos produce serenidad, paz,…). El color de esta luz dependerá de nuestro diálogo interior. Si este se basa en pensamientos evolutivos o positivos, la luz será de color verde, puesto que tendremos sensaciones de bienestar. Por el contrario, si nuestro diálogo interior se basa en pensamientos antievolutivos o negativos, la luz será de color rojo, ya que las sensaciones que nos surjan serán de malestar.

Las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente son agradables o desagradables. Lo que perturba no es la emoción en sí, sino la interpretación que hacemos nosotros de la misma. La buena noticia es que nosotros podemos funcionar como arquitectos de nuestras propias emociones, o bien modificarlas a través de la modificación de nuestros pensamientos, y así aprender a vivir con más satisfacción, con más equilibrio. Es cuestión de empezar a llenar el vaso que se observa, en principio, como medio lleno.

El alfabeto emocional. Dale salud a tu felicidad.

El Dr. Juan Hitzig, (médico gerontólogo creador del programa “Longevus”) estudió durante muchos años las características de personas longevas saludables y concluyó que más allá de las características biológicas, el denominador común de todas ellas radicaba en sus conductas y actitudes.

“Cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un circuito hormonal que tendrá impacto en los 5 trillones de células que forman un organismo” –explica–.

Las conductas “S”: Serenidad, Silencio, Sabiduría, Sabor, Sexo, Sueño, Sonrisa, promueven secreción de Serotonina…

… mientras que las conductas “R”: Resentimiento, Rabia, Rencor, Reproche, Resistencias, Represión, facilitan la secreción de coRtisol, una hormona coRRosiva para las células, que acelera el envejecimiento.

Las conductas “S” generan actitudes “A”: Ánimo, Amor, Aprecio, Amistad, Acercamiento.

Las conductas “R”, por el contrario, generan actitudes “D”: Depresión, Desánimo, Desesperación, Desolación.

Con sólo aprender este “alfabeto emocional”, el ser humano conseguiría vivir más tiempo y mejor, pues la “mala sangre” (mucho Cortisol y poca Serotonina) deterioran la salud, posibilitan la enfermedad y aceleran el envejecimiento. El buen humor, en cambio, es clave para la longevidad y la salud.