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¿Cómo superar las malas rachas? Poker Mind

Cómo superar las malas rachas

Introducción

Hola a todos. Me llamo Gerard y David me ha invitado a hacer un artículo del blog para Falla con Éxito.

Para que tengas un poco de perspectiva te cuento cuatro cosillas sobre mí. Como David, soy jugador profesional de póquer, llevo jugando desde 2007 y actualmente tengo un proyecto muy cercano a mi corazón, llamado Pokermind, con el que intento reducir el dolor que hay en el mundo póquer a nivel global trabajando la mentalidad y los hábitos.

El póquer, como el mundo de los negocios y la vida en general, nos presenta con situaciones extremas sobre las que no tenemos control pero que nos pueden afectar en gran medida.

Las malas rachas, o downswings en nuestro mundillo, son períodos en los que parece que el Universo se ha puesto en nuestra contra y nos puede generar mucha impotencia, frustración, sentimientos de injusticia,…y mucho dolor emocional.

Aprender a administrar estos períodos es una habilidad esencial para disfrutar de la vida y poder ser constantes en nuestro camino hacia nuestros objetivos.

Lo bueno es que son el mejor momento para aprender de nosotros mismos y convertirnos en personas más fuertes. Las malas rachas nos traen las lecciones que más necesitamos para tener éxito en nuestros campos respectivos o en nuestras relaciones y quien las sepa aprovechar mejorará al mismo tiempo todas las áreas de su vida.

En este artículo compartiré mi punto de vista sobre los downswings y cómo yo los utilizo para seguir adelante.

¿Qué es una mala racha?

En general, un período de tiempo en el que las cosas no salen como queremos o esperamos. Parece que todo se haya puesto de acuerdo para hacernos la vida difícil.

Durante una mala racha se tiende a personificar lo que sucede, cogiendo características propias de los eventos externos y haciéndolas nuestras. Pasamos a sentir que es nuestra culpa, que no valemos, que nunca nos saldrá nada bien, que por qué todo es tan injusto con nosotros, etc…

Estos pensamientos pueden desarrollar mucha frustración, ansiedad, miedo y apatía y condicionan nuestra experiencia durante más tiempo que el de los propios eventos “negativos”.

La mala racha nos genera malestar emocional y físico.

Hasta aquí bien. Todos hemos tenido malas épocas. Y en algunas áreas de la vida, como en el póquer, la cantidad de eventos a los que estamos expuestos es altísimo y la exigencia es mayor.

Ahora bien…¿es real la mala racha? ¿Qué o quién está de mala racha de verdad?

Y lo primero que quiero decirte es que no, no existen.

No hay una inteligencia detrás haciendo que tú lo pases mal. El Universo no conspira contigo. No es personal. No se trata de ti.

Solo has experimentado un conjunto de eventos aleatorios e independientes. Eso no es una racha, es la naturaleza expresándose.

Todo en este mundo tiene varianza. Las cartas, el tiempo, la temperatura, la altura de las personas, el tamaño de las manzanas y de los planetas, estrellas y galaxias, los accidentes de tráfico….todo.

En la naturaleza la distribución normal es universal. Todo dato estadístico, todo suceso, dibujando en un gráfico sus posibles resultados, obtendremos una campana de gauss que nos muestra como los resultados extremos (a los dos lados de la media) son posibles.

Y la ley de los grandes números nos dice que expuestos a una gran cantidad de eventos en una muestra estadística, podremos encontrar todos los resultados.

Es decir, todo te puede salir mal durante mucho tiempo y eso NO indica que exista ninguna mala racha. Es coincidencia, no causalidad.

Es más, todo lo que sucede, sucede en el presente, en este instante. Y en un momento no pueden existir las rachas. Son una construcción mental, como el pasado y el futuro.

Ok, no existen las rachas…

Bueno en realidad sí existen jajaja

Ya sé ya sé, te he dicho que no, déjame que te explique…

Existen en tu mente y creyendo en ellas, haces que se hagan realidad.

Tú las materializas y tú las experimentas. Una mala racha mental, de actitud, en la calidad de tus decisiones y en tus niveles de satisfacción y felicidad.

Y las creas con tu lenguaje. Decirte que estás de mala racha hace que lo estés. Y eso condiciona todo lo que piensas y haces.

Porque el lenguaje es creacional. La mente no distingue entre realidad e imaginación, ni positivo y negativo. Absorbe lo que le das y en lo que te centres es lo que verás en el mundo.

Cuando determinas que estás en una mala racha, buscarás todo lo que confirme que lo estás y darás menos peso a lo que no lo haga. El ego hará que seas congruente con tu propio juicio sobre la realidad.

Es lo que se llama profecía autocumplida.

Como nos gusta tener la razón…

El problema es que todo esto nos deja en una posición de víctima. “Estoy de mala racha” implica que no puedes hacer nada para salir, que no es tu culpa, que tú no tienes nada que ver con eso, pero te quita todo el poder para influir y cambiar tu situación.

Crearte una mala racha te deja indefenso y te hace adoptar actitudes que son lo contrario que necesitas para disfrutar de la vida y tomar las mejores decisiones posibles.

También es muy común que esa mala racha afecte al resto de rutinas y hábitos que normalmente tienes, empeorando aún más tu estado mental y físico y haciendo que el pozo sea un poco más hondo.

Es un bucle que se alimenta a él mismo.

¿Cómo romper este bucle?

Los problemas son inevitables, las malas rachas son inevitables. La vida, y el póquer, son fábricas de problemas. Nunca van a parar hasta que mueras.

Y mientras dependas de eventos externos y de resultados concretos y de valoración externa para poder sentirte bien y entonces trabajar en lo que te importa, y ser disciplinado, y cuidar tus hábitos y esforzarte para conseguir tus objetivos, estarás atrapado en el mismo ciclo.

Porque todo lo que vale la pena en la vida requiere de constancia.

Los días ideales no existen y cuando dependes de que todo se alinee perfectamente para estar en un buen estado para rendir y tomar acción, la frustración y la decepción están asegurados.

Mientras bases tu estabilidad interior y felicidad en lo que no controlas no tendrás lo que quieres.

Toca hacer un cambio de perspectiva. No desees no tener malas rachas, desea tener la estabilidad interior para soportar todo lo que puede suceder.

No tienen que terminar los problemas, tienes que mejorar tú.

Estabilidad interior vs control exterior

La gente que necesita mayor control (ilusorio) sobre el exterior (incontrolable) es la que en realidad tiene poco control interior. Intenta sobrecompensar esa falta de control. No se puede cambiar la realidad, no se puede tirar el tiempo atrás…pero puedes aprender a ganar más control interior y dejar de necesitar control sobre el exterior.

Que es es el problema, no se puede tener control sobre el exterior y es la raíz de todos los problemas.

Porque nunca vas a tener todo lo que quieres, y si incluso pudieras tampoco te sería suficiente. Esa es la gran ilusión.

La realidad es que necesitas muy pocas cosas de verdad: comer, beber y protección contra la naturaleza. El resto es un extra.

La libertad viene cuando te das cuenta de que puedes desprenderte de casi todas tus necesidades y estar completamente perfecto contigo mismo.

Prefieres que las cosas salgan bien, sí, pero no lo necesitas para tomar acción y comportarte como sabes que deberías hacerlo.

Bidireccionalidad

Y aquí está la clave para superar las “malas rachas”.

Nada te impide tener control interior.

Nada te impide cuidar tu alimentación, tu ejercicio, tu descanso, tu actitud, tu esfuerzo, tu desarrollo personal, tu felicidad.

Y si cuando estás de mala racha abandonas todo el resto de hábitos que tienes o buscas el placer inmediato en más externalidades (comida basura, dulces, procrastinar, apoyo externo, queja,…) te estás poniendo palos en tu rueda.

¿Tienes problemas? ¿Estás insatisfecho? ¿Te han pasado desgracias?

¿Puedes hacer algo para solucionarlo? Si es que sí, hazlo y para de quejarte. Si es que no, no vale la pena pasar ni un minuto más lamentándote por eso.

Pero en los dos casos lo que siempre siempre siempre puedes hacer es centrarte exclusivamente en lo que tú controlas y cuidar tus hábitos más que nunca.

Te ayudarán a estar en una posición infinitamente mejor para soportar las “malas rachas”  y te ayudarán a ligar tu estabilidad con lo que tú controlas.

La mala racha la has creado tú en tu mente y la solución también se encuentra en ti.

Toma responsabilidad total sobre tu situación y así recuperarás el control para mejorarla.

Deja de definir las malas rachas por lo que te sucede, por el azar, y defínelas en base a tu rendimiento y a la calidad de tus decisiones. Eso es lo único que importa y nadie ni nada te lo puede quitar.

Cuida tus hábitos y tus hábitos cuidarán de ti.

Trabaja duro, descansa, come sano, prepárate mentalmente para rendir, mueve tu cuerpo, disfruta, haz lo que sabes que deberías hacer, aprovecha tu tiempo y tu vida.

Que no te quede ninguna duda de tu comportamiento, y nada romperá tu estabilidad.

Conclusión

Breve y sencilla.

Celebra las malas rachas, celebra los problemas.

Te ayudan a descubrir lo que falla en tu interior y te dan la oportunidad de mejorarlo.

Tómalas como un reto personal y no como una putada.

En el problema está la solución.

Si quieres mejorar la calidad de las decisiones en tu vida a través de un mayor conocimiento de ti mismo utilizando rutinas efectivas, deberías visitar Poker Mind.

David Huerga
administrator
Siempre me han dicho que soy una persona sencilla y natural, que se caracteriza por llevar grabadas las palabras SOÑAR Y GANAR en el interior de la piel. La actitud y la ambición son términos que rigen en mi vida. JUGADOR PROFESIONAL DE POKER INTERNACIONAL EMPRENDEDOR E INVERSOR EXPERTO EN INTELIGENCIA EMOCIONAL APASIONADO, por amar obsesivamente lo que me gusta hacer. ANALÍTICO, preocupándome por entender y comprender cada día. ENFOQUE, marcando objetivos que se convierten en pasados sueños cumplidos en el presente. ESTOICO, pues si algo no encaja no lo tacho, gano perspectiva con ello. INTRÉPIDO, por entender que los nuevos caminos que puedo emprender hoy, serán el presente del mañana. CONSCIENTE, ya que equivocándome consigo el camino correcto para evolucionar.

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